Borrador propuesta de Manifiesto por el Tren de Castilla y León

Los trenes de cercanías, los trenes regionales y los trenes de grandes distancias que prestan servicio en Castilla y León están amenazados de recortes en la inversión pública debido a la falsa estabilidad presupuestaria y la falsa racionalización del gasto de las administraciones públicas, mientras el Gobierno de España y la Junta de Castilla y León se vuelcan en los apoyos al automóvil, camión, avión y tren elitista de alta velocidad.

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La distorsión de la estabilidad presupuestaria que busca la privatización de los servicios públicos, basándose supuestamente en la Unión Europea, amenaza con nuevos recortes en las obligaciones de servicio público ferroviario, y la financiación de las mismas, a imagen de lo sucedido en 2013. A ello se unen los avisos del cierre de estaciones en las comarcas rurales, como Astorga, Sahagún de Campos o Peñaranda de Bracamonte. Esas pretensiones del Gobierno de la Gran Coalición están levantando protestas sociales en todos los  rincones de Castilla y León como en todos los territorios del Estado.

El tejido social aglutinado en plataformas ciudadanas, mediante las diferentes asociaciones ecologistas, las diversas organizaciones sociales como sindicatos, asociaciones vecinales y asociaciones culturales, más la participación de organizaciones políticas ligadas a la mayoría social, está efectuando movilizaciones en defensa del tren normal.

Estas movilizaciones proponen la potenciación y mejora de los servicios públicos ferroviarios dadas sus enormes ventajas ambientales, económicas y sociales. Impulsan el tren de calidad, accesible y asequible, que atienda las diferentes demandas de transporte, reequilibre el territorio, reduzca la ocupación de suelo agrícola por el exceso de infraestructuras para el transporte y promueva la ordenación del territorio que reduce la necesidad de movilidad o desplazamientos en la vida cotidiana, cuando se atienden las actividades de trabajo, estudio, asistencia sanitaria, amistad u ocio. 

También promueven que el tren sea un servicio público de titularidad pública que permita evitar la insostenibilidad del actual sistema multimodal de transporte, reequilibrando el reparto modal al favorecer los desplazamientos no-motorizados, peatonales y en bicicleta, de forma que se potencie la independencia energética reduciendo la importación de combustibles fósiles e incrementando el uso de las energías renovables. La disminución de la quema de combustibles fósiles permite afianzar la lucha contra el cambio climático ya que reduce las emisiones de gases con efecto invernadero, aumenta la calidad del aire en las grandes aglomeraciones urbanas, ciudades y mundo rural, y disminuye el ruido provocado por el transporte.

La red básica ferroviaria que proponemos para Castilla y León está basada en el aprovechamiento de las líneas ferroviarias existentes, a las que se deben sumar las cerradas por la política de transporte impulsora del automóvil, camión, avión y “todo AVE”.

La red deberá estar formada por líneas de vía doble electrificada y tráfico mixto, dotadas de las más actuales tecnologías de señalización y gestión del tráfico ferroviario, permitiendo velocidades medias de 165 km/h y capacidades de hasta 350 trenes por línea y día, combinando los trenes de mercancías con los de grandes distancias, regionales y cercanías.

Además, las estaciones deben estar en el centro de las poblaciones, para que se pueda acceder andando, en bicicleta o en transporte público colectivo, y las líneas deben prestar servicio a los territorios rurales por donde pasan habilitando las estaciones que sea necesario.

Las líneas ya construidas para los trenes AVE serán reconvertidas para hacer compatible su uso con los distintos tipos de tráfico ferroviario y garantizar su utilidad social.

Junto a todo lo anterior, se deben favorecer las líneas transversales, como la reapertura de la Vía de la Plata, de la línea Valladolid-Ariza y de la línea Segovia-Medina del Campo, con el objetivo de alcanzar el verdadero efecto red; así como crear nuevas redes de trenes de cercanías en las aglomeraciones urbanas que las necesitan y potenciar  la intermodalidad, convirtiendo así al ferrocarril en la columna vertebral del sistema multimodal de transporte.

También debe aprovecharse la tecnología existente para el cambio de ancho en las vías y en los trenes, y evitar la generación de islas ferroviarias sin conexión con la red básica.

La red básica ferroviaria de Castilla y León debe quedar integrada en la Red Básica Ferroviaria Transeuropea que tiene prevista su puesta en marcha en 2030, según lo acordado en la Unión Europea.

Sin ánimo de cubrir todas las reivindicaciones ciudadanas respecto al tren en Castilla y León deben reabrirse las líneas Burgos-Aranda-Riaza-Madrid, Vía de la Plata desde Astorga hasta Zamora, Salamanca y Mérida y Valladolid-Aranda-Ariza, además de potenciar las relaciones ferroviarias entre todas las capitales de provincia incrementando el número de trenes con horarios adecuados y precios asequibles, así como las relaciones Ávila-Madrid y Segovia-Madrid mediante las líneas que cruzan la Sierra de Guadarrama por las Navas del Marqués y El Espinar.

Firmantes

 

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